Un velo bien tupido (Trampa nº 4)

22 de agosto de 2020

Pintores de Letras


Realizar un reencuentro con los papeles que asume nuestra moneda no solo pasa por reivindicar nuestros derechos, sino que es un claro detonante para darse cuenta que es lo que verdaderamente estructura nuestra economía y nuestra sociedad. Estamos hablando del corazón del dinero, y, por tanto, del corazón de las instituciones que regulan su funcionamiento.

TRAMPA Nº 4, UN VELO BIEN TUPIDO.

Establecer un sistema de precios sería el equivalente a hacer valer un patrón para los cambalaches más típicos de nuestra sociedad. Hablando en precios nominales o absolutos podemos entender que, en ambos casos se trata de establecer una unidad de medida cuantificable. Esta, es una de las tres funciones de la moneda, es un bien directamente intercambiable. Las propias economías de mercado, y es que, es así como conviene a los mejores de nuestra población, (los riquísimos), se denominan monetarias porque precisamos de un bien universal (que es la moneda). Como esto debe ser así para que nuestro intercambio de bienes surja, es necesario también un “contrato social con cláusulas especiales” que a ninguno nos explican. Existe así, un consenso social, una especie de confianza compartida con respecto a la utilización de la moneda para comprar. De hecho, en nuestras sociedades deberíamos hablar más bien de las garantías de compra que ofrecen el Banco Central, y ya después el Estado. Porque esto es así, tus garantías de compra, por tanto, tu poder adquisitivo y hasta tu patrimonio dependen en ultima instancia del valor asignado por el derecho de compra regulado directamente por un precio dependiente de un Banco Central.  (Algún día hablaremos de la necesidad de monopolizar la economía como centro de administración.)

Para los economistas mas liberales los productos se intercambian por productos según las leyes de la oferta y la demanda. Esto pasa por pensar en la moneda como producto de una sola utilidad, la de intercambiar bienes. Ahora bien, según que clase de persona, y por tanto de economista, te dirá, como es mi caso, que una moneda también tiene la función de conservar su valor precisamente por conservar su liquidez.

Para los economistas “liberales”, aunque la cantidad de moneda en circulación influye directamente en los precios, no tiene efecto alguno “real” sobre la economía.  La moneda en este supuesto, seria un bien neutro libre de culpa, y la política monetaria solo alcanzaría un objetivo, controlar la inflación asegurándose para ello que la cantidad de moneda en movimiento no supera el nivel de actividad económica.

Ahora bien, para los economistas keynesianos (estos son algunos de los que más repudio), la moneda y su creación en masa si puede reducir los tipos de interés e incluso estimular la inversión. Para estos, en definitiva, la moneda tiene efectos redistributivos. El control de la moneda constituye una herramienta geopolítica fundamental ya no solo a nivel internacional.

En cualquier caso, es recomendable atenernos a la idea de que la moneda es un bien publico desde el mismo momento en que realiza funciones sociales, no puede ser de otra manera pues lleva a cabo transacciones e intercambios de carácter colectivo de los que se benefician el conjunto de personajes que se identifican con el sistema monetario nacional. Esto implica que no sea posible regularla solo con los mecanismos del mercado y haya que tomar medidas gestionadas por las autoridades públicas, las cuales (se supone) representan el interés de la colectividad.

Por otra parte, quedaría la idea de la moneda como institución política y social, ya que también regula, directa o indirectamente, para bien o para mal, nuestras relaciones sociales. El dinero estratifica la sociedad, pudiendo comprar la posición de otro comprando su tiempo. Cuando moneda y sistema de pago quedan unificados es cuando la sociedad aun corre mas peligro, porque la moneda constituye el elemento de referencia para el conjunto de la comunidad que la utiliza.

En Europa, la ilusión característica para la creación del euro radicó en considerar que las funciones económicas de una moneda podían generar las restantes. En el marco de los intereses únicos europeos el euro quedo fundamentado para facilitarlos sin que exista ninguna otra comunidad plausible ni instituciones políticamente democráticas capaces de desafiar a la Unión Europea. Tal y como lo demuestra la crisis que sacude a los países que la adoptaron y que amenaza su existencia.  

Adrián Eloy Alegre

 

2 Comentarios

  1. escarlata

    Mis aplausos para esta entrada y las anteriores, aunque quedan muchas mas implicaciones por decir, y que espero seguir leyendo en esta página. Gracias por estas veraces aportaciones! ¿Realmente el mundo necesita economistas o buenos pensadores?

    • Pintores de Letras

      Buenas, ¡si! quedan muchas. Procuro mantener las distancias aunque solo sea por dejar un espacio mas limpio… No se si me entiende. En todo caso iremos hablando mas en profundidad de todo el tema, pero como digo tampoco quiero comprometer la página mas de lo habitual y por supuesto siempre que se haya alcanzado un mínimo de hondura claro!!

      Además piense que, me gusta mantener las fuentes de información claras, cosa que, al tratarse de unos artículos un tanto mas subjetivos no puedo hacer con claridad. La mala información en Internet junto con las fake news es un fenómeno que tenemos que erradicar. Me gustaría documentar mis artículos con cierta bibliográfica para poder extenderme con gusto en un campo en particular pero por el mismo tipo de articulo que ahora estoy haciendo no puedo. Llegarán pronto me gustaría pensar!!
      Con respecto a esa pregunta… Mmm… Mejor lo segundo, que duda cabe. Primero se es pensador y luego ya si eso nos andamos por las ramas, ¿me entiende? ¡Un saludo! Y muchas gracias por leernos.

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Me estoy basando para ello en la idea de que ninguna interacción social puede ser estabulada, las convenciones sociales por ejemplo no se pueden medir para el mercado porque son gratuitas, y en tanto sean así, no entran en la balanza, porque este sistema mide las cosas con respecto a los costes. Aparte de todo ello, la realidad eventualmente desafía a esta autoimpuesta ley ya que se producen desbarajustes sistémicos, ocurre que la demanda sube cuando el precio también. Este es, de hecho, el fenómeno que infla y produce las burbujas financieras.

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