Un fiordo con sangre.

1 de diciembre de 2020

Pintores de Letras


Un fiordo en mi memoria precipita el agua,

esta tarde hoy es lluviosa como tú.

Mis tardes son remolinos en el pelo,

surcos en el corazón que riegan

los actos de mi ser.

 

Porque me gustan tus acometidas,

porque mundo ya no queda en ese vaso que beber.

Siento que hoy me llamas y estoy lejos,

cielo, no iguales el filo de esa daga al clarear.

 

Al amanecer la rama tiende a la curvatura,

y suple cada osado pliegue de tu cuerpo.

Tras de mi quedan las rutas paseadas

de drásticas sonrisas y triunfales descaradas.

 

Palabras, que al mojado animal humano

ya no apresan, ideas que desmienten,

sangre que brota acorralada

por los canales de desventuras que han sido tus venas.

Armolec Mernatiz Friela

 

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