Salmo, Cap. 4

20 de agosto de 2020

Pintores de Letras


A lo que ahora aquí me referiré es al “proceso de la existencia de la creación artística”, lo que a mí me gusta definir como ontologías de presencia infinita.  Será este el último capítulo de nuestro bien conocido “Salmo”.

Impero, ¿Se puede objetar en contra de la destrucción? Que por palabras traen a mí recuerdos de una mente y de una vida. Viva lo leonino solo por cuenta del necesitado, solo por precisión de lo sublime que roza toda belleza. Arte que no imita mas si recrea, el arte clásico, el arte modístico que por voluntaria obra se muere. Al amanecer de un nuevo día, pero también al ocaso de este, la unicidad se torna en herramienta para el uso de la materia prima. Prescindiendo de peripecias, por más inútiles que se sientan, las locuras. La sobre-realidad en un prisma condenso y contingente, el habitáculo hecho imaginación. Y de pronto… Configurar una belleza aún si cabe más inmortal, muy próxima a lo nuevo, para hacernos trascender las contingencias.  Un ¡plás! Y aparece un nuevo inconmensurable. Un ¡bum! Y la necesidad hace presencia por y para aquello a que se presta. Y yo, aquí sentado, y aquí mismo encontrado, brindo por: lo clásico por el contrario a lo romántico dado, a lo ingenuo siempre y cuando por siempre del sentimiento separado, a lo apolíneo si no ha con  lo dionisíaco, al raciocinio si es que no se mezcla con pasta irracional, al orden nunca al caos dado, a la proporción si no es desproporcionada, al optimismo si es que el pesimismo fuera se viera, a lo varonil despegado de lo femenino, a lo luminoso no tergiversado para lo oscuro, a lo comedido por y para ser separado de lo desmesurado, a la limitación no sino fuera de lo ilimitado, a la suficiencia por mitad partida de lo insuficiente, a lo simétrico en contra puesto con la asimetría, al mas profundo Occidente por cuenta propia siempre del Oriente, y a la superficie bien separada por un trecho grande y gordo de la hondura.

Armolec Mernatiz Friela



			

2 Comentarios

  1. Rodri. F. B.

    Brillante Armolec. Todavía me pregunto por qué no hablas de tus devenires estéticos porque intuyo que deben ser magníficos magnificientes… ¡Un abrazo!

    • Pintores de Letras

      Quizá las ideas caigan pronto por su propio peso, pero gracias por las sugerencias, se tienen en cuenta. Un saludo!!

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