pintores de letras

 

Todas nuestras entradas:

Dulce naturaleza sobre nos.

Si es preciso que por el poder concedido se detenga,

que caiga e impregne su carga sobre hojas,

el agua que del monte brota, al cielo frena, a la tierra clama.

Salmo, Cap. 3

Soy carnifico, aunque nunca quedo claro. La inacción de mis fieles a quedado ya satisfecha, soy humano. La línea espacial conectada en tantos puntos se me estrecha. La vitalización de la materia también la hace carne, y por ello ahora soy amigo de la roca. Es mi hermana. Su trasfondo constituye la apariencia, y la apariencia es mía.

Ceniceros

Estoy mirando un cenicero por donde campa mi desidia,
Sigo mirando a las colillas que allí escampan
en su lucha, pues están de huelga.
Veo en la ceniza que aun alberga el cenicero
todo el lamento del humo que se eleva.

Os amare siempre a las dos.

Mientras cuanto de ti yo espere tu no huyas, vida. Cuanto de ti yo quiera, a ti te lo debo, vida. Siempre que de ti la luz emane y yo no busque esconderme, vida. Talmente yo corra de ti porque esa luz me ciega, vida. Nudamente yo por ti me encuentre, vida. Delante voy...

De todos y de nadie

Te guardo seca en una esquina

Allende las fronteras y las hégiras.

Allí, donde la luz del ruido ni te palpa ni te husmea

porque a la faz del mundo tu rechazas.

Un breve esbozo del feminismo.

Creo que es imprescindible imaginarse tal reivindicación como la única posible, la política. Cuando una protesta individualiza una realidad tendenciosa se vuelve torpe, parca e inútil.

Salmo, Cap. 2

En un lugar donde los montes Olimpos se acabaron, mas allá de las nubes, entre el rayo número uno y el rayo número dos, donde resplandecen aun sendos motivos de su luz. Donde el apuesto encuentro de formaje de dos bandos se derrite. Donde, pretendiéndose su risa, se...

Salmo

Este es tu salmo hacia mi proyectado, me pregunto cual será el mío revelado.

Somos impíos.

Tonta, soberbia imaginación,
solo tú inquina, de mi tus pasos cias
pues los impermeabilizarás,
y triste es, o por nefás o por fas.

Prostíbulos para el viento.

Y esa puta que es el viento que se mueve del centeno a la espiga, y de los que somos ciclotímicos distímicos muévanos hacia la risa.   Pero si me vendo, que sea del decorado mi gracia la mas precisa para mi encuentro con lo humano.   Y a mi bebe con...

A golpes de cincel, mas no cincelando

IV. A

También recuerdo el ignominioso nombre de aquel quien insistía en tratarnos cual pareja. Nunca se daría cuenta de que para había algo más profano y virtuoso, la conversación. Y el imbatible gusano allá desde el suelo nos veía, buscando razones para juzgarnos como a simples enamorados. ¡Qué ínsulas de otros seres más fatales! Los humanos.

Comida para pájaros

Comida para pájaros

Desde mi posición no le veo, debería alzarme, pero no me atrevo. Llevo esperando demasiado tiempo. Mucho llevo oyendo ya su mente en mi cabeza jugueteando para soportar la insolencia que contiene su sola presencia

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