Metoposcopia de senectud

28 de septiembre de 2020

Pintores de Letras

Queridos lectores, para la siguiente colección de aforismos pido encarecidamente paciencia y comprensión. Ante todo, quería pediros disculpas, se que no es el escrito al que os tengo acostumbrados y que, quizá a mas de uno, se le escurra el alma entre estas palabras. Advierto que no es lectura para todos y entiendo que no es plato de buen gusto para nadie.


La imaginación es un pájaro de una sola ala y muy pocas plumas.


El atesoramiento de la libertad te hace débil. Mas encarna en tu presencia el motivo del vivir.


Si la soberbia no fuera mala compañera imagínense en qué mundo nos veríamos. Un perro por allá, un humano por acá, y nosotros que no nos identificamos cuando tenemos el poder de la elección.


Si el amigo se especializa en algo que realza su carácter, es decir, hacer de su presencia el trabajo, nuestro deber es ayudarle, no vaya a ser que en el proceso se choque con la nada. Y cuando lo haga, porque lo hará, debemos empujarle a ese vacío. Él confió en nuestra palabra para ello en su momento, ¿acaso ahora nosotros deberíamos dudar?


No hay un instante en el que no me asombre de mí mismo, el quererme suicidar es ya una constante.


El mecanismo humano del vivir por no saber hacer otra cosa, empalidece nuestros corazones, al menos, eso dicen las hormigas, y eso que nos ven sin perspectiva.


Cuando me aburro, decido torcer el rumbo de lo que sea que esté haciendo, y como me ocurre recurrentemente, al llegar la noche estoy mareado. Al despuntar el alba nuevamente me siento tan humano que me vuelvo a aburrir, pero esta vez tuerzo mi camino para generar un quiebro en mi devenir. Al acaecer la noche me mareo.


Ninguna sed me mata porque hace tiempo que decidí vivir deshidratado por gusto.


Estoy corrompido por el desconocimiento del paraíso buscando en lo terreno, el aliento me sabe a tierra.


La historia es lo que es porque somos los mismos siempre. Como individuo desesperanza, como colectividad, el suicidio.


La palabra bloqueo nos define en nuestros espasmos de alegría, pero como somos cabezotas porque somos humanos, nos movemos.


Solo es lacerante dejar que la desidia te atrape si sientes que te queda algo por hacer, si no, es mejor seguir la prosaica corriente de la finitud.


Ayer vi a un perro mear la esquina de la casa del vecino, y como puntualmente me siento un ángel, fui a hacer uso de mi designio divino, sentí la necesidad de ir hacer lo propio yo también.


Si uno es gordo, no tiene la necesidad de satisfacer sus ansias naturales en un tiempo igual a cuando el límite de x tiende a cero. El resultado, la muerte. Yo, según este supuesto, debo ser un obeso comprometido con mi espíritu de viejo.


Hace un rato pensé, hoy quiero follar, e inmediatamente después supe que lo estaba haciendo. Se recargo tanto la energía de mi cuerpo que tuve que parar.


Hace tiempo que agoté las reservas de odio por lo humano, y por ello mismo, aún me culpo todavía, aguardando el momento en que os vuelva a odiar a todos y a mí mismo.


Solamente pienso divertirme cuando lo merezca me dije al ser chico, y aun sigo pensando si lo decía en serio aquel yo desgraciado que juraba por jurar, ahora incluso, creo en los fantasmas.


Hay tantas estrellas en el universo como cosas que nos representan en la tierra, materiales o no, eso ya no sé, a tanto no he llegado porque hace tiempo que me fundí con la creación.


Lo que está quieto es fácil de retener, así de sencillo se nos captura el alma.


Los impulsos son necesarios me decía mi abuelo, debe de ser por eso por lo que ahora está en la tumba y yo voy de camino.


El aguardiente no fue lo único en recorrer mi estomago aquella amarga noche de verano en que caí redondo al suelo, también estaba presente mi dulce final, y aun sigo bebiéndolo para creerme que fue verdad.


Que me tiren en bucle por el desagüe del retrete como mierda, es mi fetiche inconfesable.


Le digo a Freud que ayer mate a un padre y aun me sigo sintiendo mujer.


El saber popular es tan inútil en la medida en que tú lo seas. También es verdad que, si no le prestas atención, aunque estés muriendo, nunca será relevante.


Me gusta la candidez del perro hacia lo humano, y lo depredador del gato, y aun no he aprendido a convivir con eso.


Ah el hombre, los días en que se siente macho es un misógino, y los días en que se siente supremo, bueno, esos días un asesino.


Me gusta colorear a oscuras, así me siento igual de inútil que en la vida, y desenfoco el lienzo de lo ya pintado.


El arte representa todo lo que yo no soy, de manera que, si quieren entenderme, pónganse a escribir, y si les sale algo que rima ya saben que no saben escribir.


Una parra se adhiere a cualquier superficie y es especialmente bonita en otoño. Yo ya me he adherido al concepto de lo humano, pero ni en otoño soy bonito.


Hay dos cosas especialmente bonitas en este mundo, una es morir, y la otra creer que lo mereces.


Debe de haber una gran dosis de insensibilidad insuflada por el mundo, porque, cuando llega el invierno nos sentimos como en verano.


Sería muy difícil sobreestimar nuestra importancia habiendo llegado al espacio, aun así lo hacemos.


Hoy en día, hay todo un paradigma estigmatizado como corriente generalizada de lo que significa vivir, mi reto personal es desafiarlo quedándome quieto hasta la anorexia, la muerte.


La experiencia es demasiado fiel a nosotros mismos, por eso yo creo que debería irse junto con nosotros, por desgracia, el ser humano aprende demasiado deprisa aquello que no entiende puesto que piensa que no lo necesita.


Lo siento por la poesía, aun me siguen comiendo la cabeza los desapadrinados hijos de la estulticia y estoy fuera de servicio.


O no hay un placer más grande o no lo he encontrado, pero yo aun sigo disfrutando del dormir.


Yo siempre he pensado que, junto con nuestras ideas, se marchan las necesidades, y ahora solo quiero que se vayan.


He caminado tanto que aún camino hasta que me sangren los zapatos y no los pies.


Lo que no puede ser es que no te guste comer y yo sé que no hay nada más honroso, pues si no te gusta la vida tampoco lo debería el comer.


¡Ay mama! Si te levantaras de la tumba y aun me vieras en la cama, me prepararías un buen vaso de leche por si me he despertado.


Recuerdo que, de niño, ya intuía el inmenso vacío que me guardaba la vida. Pero fue falso, durante un tiempo solo era mi perro chupándome la pierna, en realidad, me aguardaba un sempiterno agujero negro.


En contra de lo que muchos puedan pensar, la imbecilidad solo se paga con la vida.


Que, por ser, la labia es inútil, hasta en el más leve suspiro con los inteligibles labios de quien lo evoca.


Pasé doce primaveras y en la treceava me dije, ya está bien hombre, vamos a por la centésima. Estoy hoy por la sexagésima y ya quiero dejar el vicio.


Una válvula es como un resorte que en cuanto sube baja. Me queda pendiente recordárselo a mi corazón.


El reloj que me marca los pasos, los míos, ese sí que es un ladrón de aire fúnebre.


Estoy padeciendo las razones de estar vivo y sufro a cada aliento una lagrima entregada.


Imaginemos que un colega se presenta con el ánimo tan revuelto una mañana que hasta suicidar se quiere. ¡Ay, qué alegría y que placer más pleno! Mas por fin parte a la batalla del entendimiento sin nada que perder.


Odiar a un hijo es odiarse a si mismo solo que sin el yo, ósea, un hijo.


Emprendí el sueño de las mil y una noches, cuando vi al príncipe persa, le dije que me matara, que una noche mas no duraba, que se me había secado el intelecto de tanto cuento.


Un cómo vale más que un cuándo solo cuando como niño se siente la vida.


Volví a ensangrentar el cuchillo limpio con sudor.


Ya que aforismos me piden, aforismos tendrán sin freno -y cuesta abajo, siempre en picado hasta haber tocado fondo-


Y me dicen bobo y yo les digo, ¡claro hombre!, ¿todavía no lo has reconocido?


Que bicho tan extraño el vago, se asusta hasta de lo que comprende. Ahí estoy yo.


Le dije a Dios para la cena que me debe, que no me espere, que nuestra relación es infinita, pero yo moriré pronto por llegar a ella.


Las consideraciones, muchas veces cuando son, son porque resultan de lo precedente inoportunas.


Las opiniones en realidad no importan, solo son oportunas cuando no hay nadie delante o no se tiene papel con que limpiarse el culo.


Si hay dos personas delante mía, procuro atender a uno y mirar al otro, así nadie se queda desatendido.


Cuando no te queda más remedio que hacer algo, descubres que lo mismo hubiera dado hacerlo cuando si tenías opción. Y por más que me dé cuenta yo de esto, parece que soy caprichoso con mis opciones.


Cómanme de una vez los lobos, que para algo me vine a vivir al monte.


Lo siento padre porque nunca fui el que quisiste, me he vuelto marinero siendo tú hombre de campo, y no me arrepentí nunca.


La conjura es un sortilegio tan antiguo como el que la procura.


Me volví carne para el que sin haber hecho nada nunca moría excitado.


Una persona que no intenta ser vital, eso es un mueble.


Y yo digo; que lo gire ahora que puede, que cuando se lo tuerza no alcanzará a mirarse, el cuerpo por el cuello roto.


Que con quien tanto yo bien quería soy yo mismo y ahora me perturba su presencia.


Ser carne, eso debe significar tener cuerpo, porque para cuando se tiene razón se es polvo.


Ya saqué del mármol la forma Miguel Ángel, ¿Es que aún queda figura de la forma que he sacado por sacar?


No me convence en esta vida casi nada salvo el vino, y solo cuando está bien acompañado.


La vida es tantas cosas, que cuando perdemos la cuenta ya sabemos que estamos vivos y no muertos.


Avante toda capitán, hasta la insondable oscuridad del inasible momento, el vivir porque nada resta.


Armolec Mernatiz Friela

2 Comentarios

  1. M.G.

    Saludos Armolec, me veo en la osadía de recoger el guante que nos has arrojado a nosotros, los lectores, con el llamado escrito tan funesto que no podía quedar sin respuesta; y que sin duda valdría para comentar detenidamente cada uno de los aforismos.
    Tienes razón, no es el tipo de obra que sueles presentarnos, pero, aun así, en ella consigo adivinar una cierta analogía con tu otra producción literaria; como si ésta fuese su proyección dantesca de la cual se nutre a la par que enriquece. Es interesante como en ocasiones, en las palabras más escuetas, el significado se puede entender en su total plenitud. Admiro como entre tus líneas se desprende un simbolismo muy visual y evocador: esa imaginación que no puede volar como quisiéramos, el ánimo estático de los humanos ante el cambio de estaciones, el tedio que nos presenta la vigilia y que nos invita a seguir durmiendo… Difícil que el alma no se escurra si lo que leemos, lo leemos buscando leernos a nosotros mismos. Más aún cuando uno se da cuenta de la desesperanza que colma el escrito, desde el primer momento en que vamos a parar con un título que nos pone en preaviso del contenido ¿Acaso situarse en el futuro para hablar de un pasado insulso y un presente decadente no es la exaltación del pesimismo por antonomasia? Por favor, con ello no encuentres en mis palabras ningún tipo de juicio, pues la desesperanza no es más que un signo de esperanza. En su novela “Sobre Héroes y tumbas”, Ernesto Sábato hace una reflexión sobre los pesimistas, llegando a la paradójica conclusión de que son optimistas desilusionados a la espera de un nuevo renacer de la esperanza. Por lo que no te disculpes por no ser un mueble.

    • Pintores de Letras

      Buenas noches, ante todo, decir que me ha alegrado enormemente el comentario que presentas. Ciertamente, he sido suscitado por tus argumentos y como invocado por ellos quiero que sepas que te respondo. Primeramente, he de decir que con ese primer párrafo introductorio solo pretendía un guiño. Nada mas lejos de mi intención queda el soliviantar al publico poniendo en previo aviso de lo desapaciguador del escrito. Quedando esto en claro, la necesidad implícita del lector por “caracterizar” ciertos aforismos como pesimistas -o positivistas- está altamente sobrevalorada -y en cualquier caso queda bajo cuenta y riesgo propio del lector-, además de por el hecho de que es una connotación sobradamente imprecisa, porque seria de necios negar que no es un escrito precisamente agradable, y es a esto, y no a otra cosa a lo que me refería.

      En otro orden de circunstancias quedaría ya debatir si el bueno de Sábato concluyó fielmente que un optimista desilusionado es un pesimista, o si es el pesimista un hombre que siente tan ardientemente la vida que como la ama se suicida. Me parece a mi que en El túnel sin ir mas lejos hace unas descripciones sobradamente impresionistas que demuestran su desengaño para consigo mismo -o por lo menos para su personaje-.

      Por lo que a ti y a mi respecta, me alegro enormemente de que así sientas mi escrito y deseo de corazón que lo sigas viendo con esos mismos ojos por mucho mas tiempo, acaso para siempre.

      Un abrazo y un saludo muy fuerte!!

      Armolec.

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