Lírica

Pereza en vilo


Yo te freno, esencia infinita del tiempo, con mi mano

pues de punta a palma caben todos tus enseres,

los más concupiscibles, pero también los mas promiscuos.

Originar es lo tuyo. ¿Quién lo duda?

Creas en el pensar de quien te menta los horrores del Cronos conocido,

y en la cabeza de quien te rumia creas lastima mas nunca haces pereza.

Eres de las tres fácticas del tiempo, la única que anduvo siendo por tres lados padre, hijo y madre tierra.

Y por tres laureadas sobre el historiador humano, pues una hubo, otra habrá y otra

está siendo veces que te tocan los seres de esta tierra y de esta vida.

No esperes ya nada obrado con el más mínimo ensayo porque esta tierra que piso decepciona a cada rato.

Aguarda la inmundicia hasta el más áspero final de una raza, y el ser humano te recompensara con su sangre.

Armolec Mernatiz Friela

 

Amor de primavera


Por el esfuerzo enmudecido

de tierra y raíces nacieron

los muslos que ahora beso.

Y en la razón más encumbrada

de ese tronco férreo

vieron las ramas cuestión de alumbramiento

tus brazos laureados, objeto del deseo.

 

Se despliegan sobre si los dedos,

más son tus hojas y ramitas

las que pienso y siento,

hijas de la acostumbrada savia

que fluye cual deliberada idea.

 

Por el tronco desprendida

que a tu piel falsea

baja la herida de la tierra madre

a tu corazón fundida.

 

Un pájaro vigilante de ojos avizores dotado

te observa y te lastima con el pico erguido.

Mas abajo, casi entre la punta de tus pies

y tu aclimatado pelo a hojarasca ya vencido

duerme el oso de tus sueños.

Armolec Mernatiz Friela

 

Corazón en impasse.

LOS PINARES, por PACO DE LUCÍA (Álbum: Fuente y Caudal)


Los vagos saben que la parsimonia los acompañará toda la vida.

Pero como corruptos por un carácter contrahecho,

podrá su volumen mostrarse menos espeso

cuando por fin desoven la estulticia de sus corazones.

 

También los vagos corazones son voluptuosos por naturaleza,

dado su origen de poca densidad allá en las nubes.

No es desidia -y a nadie mal pueden hacer-

al soltarlo con vehemencia.

Pocos restan de esta raza los más valientes  atreverse a,

de entre nuestras filas destacar

si es que pueden porque quieren

sacar provecho de su condición

y resultar ya sabido y remarcado genio que poco,

más bien nada, necesita trabajar.

 

Y que poco valorada nuestra marca es entre los otros,

así como una sombra que por capricho de un sol se mueve.

Mas, hemos de saber, que sí a una sombra un sol le puede,

más pronto que tarde llegará quién con su homólogo golpe desdirá

la trifulca de las sombras y las luces, la noche.

 

El espejo se te llevo de un soplo y, contigo mi alegría,

amarrar pudo la oscuridad por fin.

Supe siempre que un día comeríamos lluvia y sol a un tiempo,

¿qué hay de aquel mentís prometido por tu gracia?

Nos aprehendimos tan rápido que apenas nos soltamos un momento del ayer…

Ya ni recuerdo las jergas que utilizábamos en las risas

vividas como enjaulados cisnes de bello y sutil plumaje.

 

Todo era un impasse pertinente entre tu aliento y mi color de mejillas.

Corazón de mis soledades no te relajes en tu corpulencia,

mi sangre es caliente.

Porque el tiempo a todos llega y tú fuiste una vez calor.

Quiero que corras por el mar de los sueños y saltes

como sal por la picazón de la arena.

Todos, mi amado corazón, mi tierra prometida, a mi lucha hablo y a mi memoria corazón,

somos desatinados colores de una primavera de tarde de ocasión.

Así, como triste canción que suena, corazón desafinado, a melodía de sutil desazón.

Apura el recurso infinito de la consabida juerga de medio pulmón grimoso.

El tempo va pasando y es pasión, ritmo asolado de las musas la canción

¿Eres tú mi fuerza corazón? ¿Mi alabada y bella dama de caramelo dulce…

…corazón?

Armolec Mernatiz Friela

 

 

 

En la playa.


Bastón en mano y ya sedienta,

bajaba la mujer por la escalera,

de un año en otro caían los peldaños

y sus años a un tiempo por la grada.

 

No tenía razón que la encumbrara

pero aun así sentía a la parca

muy cerca del corazón,

el momento iba llegando acelerado

sin cese y sin presión.

 

Un humillado gatuno,

de cuerpo puntiagudo,

iba subiendo las gradas

y en el momento en que se cruzaron…

 

sintieron un tropiezo

los dos para el mismo lado

bajar peldaño a peldaño

juntos que pudieron.

 

Razón no les sobraba

para rozar al cielo,

gritos descoloridos

retumbaban en pleno vuelo

 

cuando llegaron al suelo

muy cerca que se quedaron

de un suspiro al mar rozando

tocando con las palmas ya la arena

no llegaron para dorar el alma al sol.

Armolec Mernatiz Friela

 

Un fiordo con sangre.


Un fiordo en mi memoria precipita el agua,

esta tarde hoy es lluviosa como tú.

Mis tardes son remolinos en el pelo,

surcos en el corazón que riegan

los actos de mi ser.

 

Porque me gustan tus acometidas,

porque mundo ya no queda en ese vaso que beber.

Siento que hoy me llamas y estoy lejos,

cielo, no iguales el filo de esa daga al clarear.

 

Al amanecer la rama tiende a la curvatura,

y suple cada osado pliegue de tu cuerpo.

Tras de mi quedan las rutas paseadas

de drásticas sonrisas y triunfales descaradas.

 

Palabras, que al mojado animal humano

ya no apresan, ideas que desmienten,

sangre que brota acorralada

por los canales de desventuras que han sido tus venas.

Armolec Mernatiz Friela

 

Sayal que reblandece


Rompen las miradas de los álamos el bosque,

y surgen del rio las razones.

Tronco que no encuentra casa y fagocita,

a la espera de tiempos prematuros los colores,

porque surgen de sus apegadas ramas las mimosas,

hijas de la incertidumbre madurando las sonrisas, los clamores.

Viento al que todos deben corazón, animal o planta oscura y triste,

que no cesa, más tampoco clama, pues no conoce del sino de Dios.

Y si mueren, al término de esta presienten que un final,

es en teoría si se funden los cuerpos de la madre tierra con los suyos.

El color que ya brama a su salida al bosque, al horizonte,

es porque es el rojo encendido de la llama madre,

y del padre naranja hijo, pues del sol que ya no se pronuncia hablamos.

Sin sayal ya vive el pájaro, que se presta a ser el amo,

Indiscutible dueño del cielo, mas de un cielo enmascarado.


Armolec Mernatiz Friela

Metoposcopia de senectud

Queridos lectores, para la siguiente colección de aforismos pido encarecidamente paciencia y comprensión. Ante todo, quería pediros disculpas, se que no es el escrito al que os tengo acostumbrados y que, quizá a mas de uno, se le escurra el alma entre estas palabras. Advierto que no es lectura para todos y entiendo que no es plato de buen gusto para nadie.


La imaginación es un pájaro de una sola ala y muy pocas plumas.


El atesoramiento de la libertad te hace débil. Mas encarna en tu presencia el motivo del vivir.


Si la soberbia no fuera mala compañera imagínense en qué mundo nos veríamos. Un perro por allá, un humano por acá, y nosotros que no nos identificamos cuando tenemos el poder de la elección.


Si el amigo se especializa en algo que realza su carácter, es decir, hacer de su presencia el trabajo, nuestro deber es ayudarle, no vaya a ser que en el proceso se choque con la nada. Y cuando lo haga, porque lo hará, debemos empujarle a ese vacío. Él confió en nuestra palabra para ello en su momento, ¿acaso ahora nosotros deberíamos dudar?


No hay un instante en el que no me asombre de mí mismo, el quererme suicidar es ya una constante.


El mecanismo humano del vivir por no saber hacer otra cosa, empalidece nuestros corazones, al menos, eso dicen las hormigas, y eso que nos ven sin perspectiva.


Cuando me aburro, decido torcer el rumbo de lo que sea que esté haciendo, y como me ocurre recurrentemente, al llegar la noche estoy mareado. Al despuntar el alba nuevamente me siento tan humano que me vuelvo a aburrir, pero esta vez tuerzo mi camino para generar un quiebro en mi devenir. Al acaecer la noche me mareo.


Ninguna sed me mata porque hace tiempo que decidí vivir deshidratado por gusto.


Estoy corrompido por el desconocimiento del paraíso buscando en lo terreno, el aliento me sabe a tierra.


La historia es lo que es porque somos los mismos siempre. Como individuo desesperanza, como colectividad, el suicidio.


La palabra bloqueo nos define en nuestros espasmos de alegría, pero como somos cabezotas porque somos humanos, nos movemos.


Solo es lacerante dejar que la desidia te atrape si sientes que te queda algo por hacer, si no, es mejor seguir la prosaica corriente de la finitud.


Ayer vi a un perro mear la esquina de la casa del vecino, y como puntualmente me siento un ángel, fui a hacer uso de mi designio divino, sentí la necesidad de ir hacer lo propio yo también.


Si uno es gordo, no tiene la necesidad de satisfacer sus ansias naturales en un tiempo igual a cuando el límite de x tiende a cero. El resultado, la muerte. Yo, según este supuesto, debo ser un obeso comprometido con mi espíritu de viejo.


Hace un rato pensé, hoy quiero follar, e inmediatamente después supe que lo estaba haciendo. Se recargo tanto la energía de mi cuerpo que tuve que parar.


Hace tiempo que agoté las reservas de odio por lo humano, y por ello mismo, aún me culpo todavía, aguardando el momento en que os vuelva a odiar a todos y a mí mismo.


Solamente pienso divertirme cuando lo merezca me dije al ser chico, y aun sigo pensando si lo decía en serio aquel yo desgraciado que juraba por jurar, ahora incluso, creo en los fantasmas.


Hay tantas estrellas en el universo como cosas que nos representan en la tierra, materiales o no, eso ya no sé, a tanto no he llegado porque hace tiempo que me fundí con la creación.


Lo que está quieto es fácil de retener, así de sencillo se nos captura el alma.


Los impulsos son necesarios me decía mi abuelo, debe de ser por eso por lo que ahora está en la tumba y yo voy de camino.


El aguardiente no fue lo único en recorrer mi estomago aquella amarga noche de verano en que caí redondo al suelo, también estaba presente mi dulce final, y aun sigo bebiéndolo para creerme que fue verdad.


Que me tiren en bucle por el desagüe del retrete como mierda, es mi fetiche inconfesable.


Le digo a Freud que ayer mate a un padre y aun me sigo sintiendo mujer.


El saber popular es tan inútil en la medida en que tú lo seas. También es verdad que, si no le prestas atención, aunque estés muriendo, nunca será relevante.


Me gusta la candidez del perro hacia lo humano, y lo depredador del gato, y aun no he aprendido a convivir con eso.


Ah el hombre, los días en que se siente macho es un misógino, y los días en que se siente supremo, bueno, esos días un asesino.


Me gusta colorear a oscuras, así me siento igual de inútil que en la vida, y desenfoco el lienzo de lo ya pintado.


El arte representa todo lo que yo no soy, de manera que, si quieren entenderme, pónganse a escribir, y si les sale algo que rima ya saben que no saben escribir.


Una parra se adhiere a cualquier superficie y es especialmente bonita en otoño. Yo ya me he adherido al concepto de lo humano, pero ni en otoño soy bonito.


Hay dos cosas especialmente bonitas en este mundo, una es morir, y la otra creer que lo mereces.


Debe de haber una gran dosis de insensibilidad insuflada por el mundo, porque, cuando llega el invierno nos sentimos como en verano.


Sería muy difícil sobreestimar nuestra importancia habiendo llegado al espacio, aun así lo hacemos.


Hoy en día, hay todo un paradigma estigmatizado como corriente generalizada de lo que significa vivir, mi reto personal es desafiarlo quedándome quieto hasta la anorexia, la muerte.


La experiencia es demasiado fiel a nosotros mismos, por eso yo creo que debería irse junto con nosotros, por desgracia, el ser humano aprende demasiado deprisa aquello que no entiende puesto que piensa que no lo necesita.


Lo siento por la poesía, aun me siguen comiendo la cabeza los desapadrinados hijos de la estulticia y estoy fuera de servicio.


O no hay un placer más grande o no lo he encontrado, pero yo aun sigo disfrutando del dormir.


Yo siempre he pensado que, junto con nuestras ideas, se marchan las necesidades, y ahora solo quiero que se vayan.


He caminado tanto que aún camino hasta que me sangren los zapatos y no los pies.


Lo que no puede ser es que no te guste comer y yo sé que no hay nada más honroso, pues si no te gusta la vida tampoco lo debería el comer.


¡Ay mama! Si te levantaras de la tumba y aun me vieras en la cama, me prepararías un buen vaso de leche por si me he despertado.


Recuerdo que, de niño, ya intuía el inmenso vacío que me guardaba la vida. Pero fue falso, durante un tiempo solo era mi perro chupándome la pierna, en realidad, me aguardaba un sempiterno agujero negro.


En contra de lo que muchos puedan pensar, la imbecilidad solo se paga con la vida.


Que, por ser, la labia es inútil, hasta en el más leve suspiro con los inteligibles labios de quien lo evoca.


Pasé doce primaveras y en la treceava me dije, ya está bien hombre, vamos a por la centésima. Estoy hoy por la sexagésima y ya quiero dejar el vicio.


Una válvula es como un resorte que en cuanto sube baja. Me queda pendiente recordárselo a mi corazón.


El reloj que me marca los pasos, los míos, ese sí que es un ladrón de aire fúnebre.


Estoy padeciendo las razones de estar vivo y sufro a cada aliento una lagrima entregada.


Imaginemos que un colega se presenta con el ánimo tan revuelto una mañana que hasta suicidar se quiere. ¡Ay, qué alegría y que placer más pleno! Mas por fin parte a la batalla del entendimiento sin nada que perder.


Odiar a un hijo es odiarse a si mismo solo que sin el yo, ósea, un hijo.


Emprendí el sueño de las mil y una noches, cuando vi al príncipe persa, le dije que me matara, que una noche mas no duraba, que se me había secado el intelecto de tanto cuento.


Un cómo vale más que un cuándo solo cuando como niño se siente la vida.


Volví a ensangrentar el cuchillo limpio con sudor.


Ya que aforismos me piden, aforismos tendrán sin freno -y cuesta abajo, siempre en picado hasta haber tocado fondo-


Y me dicen bobo y yo les digo, ¡claro hombre!, ¿todavía no lo has reconocido?


Que bicho tan extraño el vago, se asusta hasta de lo que comprende. Ahí estoy yo.


Le dije a Dios para la cena que me debe, que no me espere, que nuestra relación es infinita, pero yo moriré pronto por llegar a ella.


Las consideraciones, muchas veces cuando son, son porque resultan de lo precedente inoportunas.


Las opiniones en realidad no importan, solo son oportunas cuando no hay nadie delante o no se tiene papel con que limpiarse el culo.


Si hay dos personas delante mía, procuro atender a uno y mirar al otro, así nadie se queda desatendido.


Cuando no te queda más remedio que hacer algo, descubres que lo mismo hubiera dado hacerlo cuando si tenías opción. Y por más que me dé cuenta yo de esto, parece que soy caprichoso con mis opciones.


Cómanme de una vez los lobos, que para algo me vine a vivir al monte.


Lo siento padre porque nunca fui el que quisiste, me he vuelto marinero siendo tú hombre de campo, y no me arrepentí nunca.


La conjura es un sortilegio tan antiguo como el que la procura.


Me volví carne para el que sin haber hecho nada nunca moría excitado.


Una persona que no intenta ser vital, eso es un mueble.


Y yo digo; que lo gire ahora que puede, que cuando se lo tuerza no alcanzará a mirarse, el cuerpo por el cuello roto.


Que con quien tanto yo bien quería soy yo mismo y ahora me perturba su presencia.


Ser carne, eso debe significar tener cuerpo, porque para cuando se tiene razón se es polvo.


Ya saqué del mármol la forma Miguel Ángel, ¿Es que aún queda figura de la forma que he sacado por sacar?


No me convence en esta vida casi nada salvo el vino, y solo cuando está bien acompañado.


La vida es tantas cosas, que cuando perdemos la cuenta ya sabemos que estamos vivos y no muertos.


Avante toda capitán, hasta la insondable oscuridad del inasible momento, el vivir porque nada resta.


Armolec Mernatiz Friela

Porque te quiero osada.


Dales a mis ojos el poder de abandonarte,

dales a mis labios el poder de hacerte piedra,

dale a tu brisa mi costumbre y que corra,

que corra con la gracia de la vida.

 

Hay días en que la tez blanca se torna amarilla

días en que el sol se vuelve rojo por capricho,

y del rojo al rosado clama de tus labios,

y los hay, los hay días en que este agujero negro no te llama.

 

Frisando ya la prisa del momento mas holgado,

porque la velocidad es presa sentida,

porque aun si puedo recordarte en mis días mas aciagos,

peco aun con todo en recordarte muerta.

 

Pero y si con ello resurgieras,

de entre mis ojeras un destello,

de entre mis canas un lamento te llamara,

moriría por llevarte a puerto.

Armolec Mernatiz Friela


Dulce naturaleza sobre nos.


Si es preciso que por el poder concedido se detenga,

que caiga e impregne su carga sobre hojas,

el agua que del monte brota, al cielo frena, a la tierra clama.

 

Si por el páramo de la risa surge la comedida,

que brama entre suspiros de un viento ya lejano,

que pasta en verdes campos, la apostada mirada de la tierra.

 

Si es que piensa que no existe, si es que palpa la crudeza…

Si es que sabe de su tristeza, si es que conocedora de su fuego fuera…

Pues es que dulces nos pegaran sus parapetadas montañas sobre carne humana…

Si triste alguna vez se hallara o piedra encontrara con que darnos,

que perdido el animal humano se encontrara, por la Tierra.

Armolec Mernatiz Friela

 

Al país por morir o muerto


Beber la sangre del que se resigna es vivir hoy en España,

y cuanto más desdichado se encuentra hoy en las aceras

El corazón queda arrancado de un plumazo cuando se hablan de los goces de antaño

pero tampoco alberga nuestro delirio una nación.

Este no conoce límites…

Nos tocamos el pecho a ratos y nos sorprendemos de tener un algo latente

que nos une como hermanos, que nos roza como heridas abiertas sobre una piedra pómez.

 

En las puertas de todos nosotros esta nuestro suicidio esperando,

no hay unión fresca hoy, solo huele a putrefacción lo que lleva tanto tiempo dorándose.

El alcohol hoy es la enseña -y la sangre es la horchata- y pasta tranquila hoy sobre nosotros,

seguro de que nos venderemos por un trago.

 

¡Lástima de hombre! ¡Y de muchacho! ¡Y de mujer!

Que hoy no lucha, que hoy no sabe, no comprende y no pretende.

Hasta que en nuestros cuerpos orinar se pueda,

no despertara la lucha de nosotros.

 

Duros son hoy los valores que no campan en nosotros,

y hacen huelga, y cagan donde nosotros fallecemos.

Somos inútiles de puro goce, imberbes de corazón.

Los sentidos se nos pierden en la fragante umbría

 

Acechamos solo a las esquinas

Mordemos solo a las nubes

Hoy solo comemos desidia

Hoy solo vemos cinismo

Hoy solo tragamos lamentos y fenecemos.

Armolec Mernatiz Friela

 

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