Historia de unos sucios cerdos. (Trampa nº 3)

18 de agosto de 2020

Pintores de Letras


Cuando hablamos, sobre todo en estos tiempos, del poder económico siempre nos topamos con palabras como “capitalismo”, “neoliberalismo”, “obligaciones, “,”liberalismo económico”, “mercado de capitales”, “moneda fiduciaria y/o escritural”, “especulacion”, “divisa”, “flexibilidad laboral”, “Fondo Monetario Internacional”, “fordismo”, “inflación”, “inversión de carteras”, “impuesto progresivo”, “fisiocratas”, “capital”, “capitalización bursatil”, “deuda pública”, “operación de acarreo de divisas”, “subprime”, “fondos propios”, “competitividad”, “impago”, “déficit público”,  “Banco Central Europeo”, “CAC 40”, “IBEX 35”, “bolsa de Wall Street”,  “derecho de aduana”, “balanza de pagos”, “saldo comercial”, “beneficio”,  “bonos del tesoro”, “ahorro”, “burbuja”, “banco central”…

Hoy, nos daremos un garbeo por los principios de lo que ahora conocemos por “capital-ismo”.

TRAMPA Nº 3, HISTORIA DE UNOS SUCIOS CERDOS

Los mercados, así como la forma de producción han estado presentes desde el tiempo egipcio, para los cuales hasta existía un método de producción, por mas esclavista que fuera. Vamos a hablar de los tres factores que son claves para que se diera la hiperproduccion que dio paso al propio capitalismo. Los economistas de hoy, nos cuentan que este paso probablemente ocurriera en la segunda mitad del siglo XIX, y yo, no puedo estar mas de acuerdo. Sin embargo, fue por la intermediación de tres procesos principales que se dio una superproducción inédita hasta la fecha. Había entonces, pensemos en ello, una maquinaria que costear y fue por esto por lo que se dio un flujo ininterrumpido de trabajo, lo que nos llevo a tierras, y lo que nos llevo a dinero.  Tres factores los cuales, colocados en perfecta armonía, dieron vida al monstruo económico del capitalismo.

La clave, para que lo entendáis, se reduce a la inexistencia real de unas mercancías, es decir, no es que se produjera para unas personas las cuales fueran a compra tal o cual bien, sino que se empezó a cocer unas mercancías realmente inexistentes, porque a partir de entonces se empezó a no producir para una venta.  Los tres factores de los que antes hablábamos, si lo pensamos fríamente, no son mas que tres sobrenombres para fenómenos todos ellos producto de una naturaleza económica. El trabajo no es mas que otro de los muchos nombres que adquiere la actividad económica, y el dinero, es solo el símbolo que exterioriza el poder atribuido a tal actividad.

El paso fundamental para la creación del sistema económico reinante en el mundo fue el desprendimiento, como “sociedad del mercado”, de todas las esferas de la vida en sociedad. La emancipación del mercado fue, ya no un síntoma como habían podido ser los tres elementos que antes he presentado, sino la manifestación de la enfermedad en plenitud.  Por primera vez en la historia unas exigencias económicas subyugaban todas las demás, incluso la de la propia vida.  Cabe mencionar que a los “economistas” del momento por supuesto no les pareció mal tal subordinación, porque para ellos tal versatilidad del mercado en ese momento se traducía en ganancias. Esa es la problemática que la actualidad todavía padece. El mercado si puede ser descapitalizado, no obstante, para ello debe de tenerse en cuenta una visión futura de la que ahora el ser humano convencional no esta provisto.

Desde mediados del siglo XIX, el desarrollo histórico del capitalismo, ha venido siendo una mera prolongación del mercado. Lo resumiré de nuevo brevemente… Primero, la acción de tres factores, (el trabajo, dinero, y tierra), simultáneamente posibilita la producción constante y, por tanto, desinteresada. Segundo, como resultado de esa producción constante, los horizontes de la propia producción de bienes se pierden. Tercero, al perderse el por qué se esta produciendo se busca una nueva razón para hacerlo. Y cuarto, al final de ese proceso de búsqueda de sentido a todo el sistema de producción, se da una emancipación del mercado, es decir, una justificación rápida y desinteresada al por qué se está produciendo, y como consecuencia el mercado se va haciendo omnipotente.

Bien, ahora que hemos entendido que el capitalismo no es sino el mercado libre de justificaciones, podemos comprender su rápido avance por toda la historia. Vamos con la fase justamente precedente a la neoliberal que se puede situar sobre principios de los años 70. La idea de capitalismo se ha traducido, como digo, a lo largo de la historia como una extensión del mercado. Así, lo que inminentemente después va a propiciar el despliegue neoliberal es la búsqueda de plusvalía (el beneficio del mandatario), que lleva al mercado a inmiscuirse en otros asuntos de la vida, con tal de ser rentable esa producción.  Cuando ya podemos decir que surge el neoliberalismo con mayúsculas es cuando precisamente el mercado, ya no se inmiscuye en campos económicos y de la vida diaria, sino que lo hace igualmente en las esferas que precisamente se consideraban refractarias de su lógica mercantil. En el campo de lo practico esto se puede escenificar muy bien, pongamos un ejemplo. Si el mercado comercializa y juega con una fruta, un coche, un inmueble, vamos, todo lo que sea un bien material, entonces es capitalista, porque, aunque se entrometa en todas las esferas de la vida, no pasa, nos guste admitirlo o no, mas allá. No obstante, cuando este mismo mercado se vuelve también contra lo inmaterial, es decir, contra los conceptos arraigados dentro de una sociedad, podemos decir libremente que es el mercado neoliberal. El ejemplo práctico de esto está en que el mercado mercantilice la cultura, la educación, incluso la naturaleza (fue famoso el caso de la compra del sol aquí en España), lo que es vaya, insuflar ideologías.

Lo neoliberal por tanto es la compra-venta de todo sin excepción, todo es materia libre de ser mercantilizada para el sistema neoliberal. Para este mismo sistema, las cosas que se venden no son degradadas por el proceso de la venta, el voto de un ciudadano, por ejemplo.

Adrián Eloy Alegre

 

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Por otra parte, quedaría la idea de la moneda como institución política y social, ya que también regula, directa o indirectamente, para bien o para mal, nuestras relaciones sociales. Es dinero estratifica la sociedad, pudiendo comprar la posición de otro comprando su tiempo. Cuando moneda y sistema de pago quedan unificados es cuando la sociedad aun corre mas peligro, porque la moneda constituye el elemento de referencia para el conjunto de la comunidad que la utiliza.

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Me estoy basando para ello en la idea de que ninguna interacción social puede ser estabulada, las convenciones sociales por ejemplo no se pueden medir para el mercado porque son gratuitas, y en tanto sean así, no entran en la balanza, porque este sistema mide las cosas con respecto a los costes. Aparte de todo ello, la realidad eventualmente desafía a esta autoimpuesta ley ya que se producen desbarajustes sistémicos, ocurre que la demanda sube cuando el precio también. Este es, de hecho, el fenómeno que infla y produce las burbujas financieras.

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