El feminismo se ha venido tornando fundamental estos últimos años. Creo que es imprescindible imaginarse tal reivindicación como la única posible, la política. Cuando una protesta individualiza una realidad tendenciosa se vuelve torpe, parca e inútil. Eso es lo que está pasando. Se pierde el frente de acción y se diversifica lo reivindicado, esto es lo que no puede ocurrir. De hecho, en este mundo parece no existir ya el no feminista. Todo el mundo se considera feminista, pero se vuelve difuso el contenido de lo que ello implica. Se nos olvida que el objeto del feminismo más que la palabrería es la practicidad. ¿El qué y a quienes estamos reivindicando si hasta el propio partido político de turno se inmiscuye en la revuelta? Señores, por favor, no caigamos en la trampa tan dogmáticamente.

No vaya a estar demás decir también que, hoy en día, parecemos esforzarnos en dignificar nuestra propia diversificación como la esencial. Unos se consideran animalistas, otros firmes defensores del cambio climático, otros feministas, otros erradicadores del hambre en el mundo, otros de la explotación infantil, otros del mercantilismo… Debemos unificar frentes si es verdad que somos todas esas cosas. Es difícil imaginar que a una persona le duela el tráfico ilegal de animales pero no sea abolicionista de la trata de blancas.

Como hay, si se me permite usar la palabra, un montón de bazofia referente a este tema, y una amalgama de estudios y de conjeturas sin precedentes me voy a tomar el lujo de hacer una simple pero directa historia del feminismo que, a posteriori, podría ser ahondada con mas profundidad. Analizaremos transversalmente toda esa historia y, muy a mi pesar porque odio los conceptos fijados como un anclaje, es decir las etiquetas, os nombrare las diferentes “olas” y corrientes conocidos hasta la fecha, pues esto corre como la pólvora. Un ejemplo de mal entrada en el mundo del feminismo sería los estudios conocidos literalmente como eso, “gendel studyes”, los cuales se destacan por estudiar el feminismo desde las perspectivas de género. Esto, en todo caso, es demasiado visceral para tratarlo tan diplomáticamente. Las clasificaciones son fútiles y tan impotentes como un grito al vacío.

 

FEMINISMO E ILUSTRACIÓN

Propongo empezar entonces, y lo anteriormente dicho me avala para ello, por la ilustración. Esta, se dio en la ilustración como resultado de los pensamientos y demás derivados críticos de la época. Como digo, no pretendo generar aquí un marco geopolítico que explique ese proceso. En este momento surgió una autora que no se puede dejar de leer para el que se considere todo un entendido en el tema, me refiero a Mary Wollstonecraft, quien hizo una primera vindicación de los derechos de la mujer. Permaneció, como es lógico, toda su vida influenciada por los valores de la ilustración. Aquello de “Liberté, Égalité, Fraternité”, pero aplicado a las mujeres. Propuso desde siempre una educación igualitaria para hombres y mujeres que es de donde ella observaba la raíz del problema. La mujer ha de participar de lo público tanto como el hombre, y tanto mas como el hombre empoderado. Es decir, la mujer también debe ser sujeto y parte esencial de la revolución. Wollstonecraft es una universalista de los derechos, pues reivindica ambos, tanto los de los hombres como los de la mujer. Este hecho no puede sino darnos pistas de su bisectriz filosófica, permitidme la analogía matemática. En lo posterior encontramos profundas raíces de su pensamiento.

 

PRIMERA OLA

La “primera ola” del feminismo es un pequeño paso más en la dirección adecuada. Aquí, no obstante, si bien antes el foco por parte de toda la ilustración, se encontraba en la educación, ahora va ha hallarse en la perspectiva jurídica. Se necesita igualdad ante la ley. Esto acabara terminando en la defensa al voto. Estamos hablando de las sufragistas. En sus inicios se concedía más como igualdad frente al hombre en lo referente a los “derechos de propiedad intelectual”, y a que las mujeres también pueden actuar, y de hecho tienen, tanto como los hombres libres albedrio. En este momento histórico se estaba dando la abolición del sistema esclavista por lo que es obvio pensar que tales conceptos se hilvanan y son uno para siempre. Algo que, por fortuna, irremediablemente tenía que pasar. Pese a todo la igualdad de género, no logra contagiarse de la normalización de la raza que pronto se iba a dar.

 

DE BEAUVOIR

Le quiero dedicar a una autora clave en la historia del feminismo un espacio propio dentro de este escrito, pues considero que es un punto de inflexión y aunque he visto mucha obcecación por clasificarla y absorberla para una ola o para otra, yo me niego a hacerlo. Estoy hablando por supuesto de Simone de Beauvoir en cuyo honor no voy a mencionar ni a su marido, porque todo el protagonismo se lo merece ella.

Precisamente, esta es la magnífica puerta de entrada que buscaba para impregnarnos de lo que significa feminismo. Aclaro que estamos hablando ya de principios del SXX y que todo lo mencionado hasta ahora ha sido un rápido trazo. De Beauvoir hace una espléndida labor de deglución de todo el feminismo anterior y lo expulsa con majestuosidad para ya nunca ser el mismo. Se puede decir que estuvo muy unida a la vindicación por los derechos civiles y políticos de la mujer. Para comprender esto recomiendo encarecidamente leer “El segundo sexo”, una de las obras fundamentales de esta autora en la que se presenta un análisis de la mujer en diferentes planos. La propia biografía de la autora es una reliquia, y no descarto hacer, mas pronto que tarde, un análisis de toda su vida.

Especial mención merece su concepción del matrimonio y de las relaciones humanas. El matrimonio para ella no es más que una institución artificialmente implantada que permite la relegación de la mujer al plano del hogar. Esto es especialmente importante si entendemos lo que implica. Esta rechazando que la justificación de la existencia de la mujer sea el hogar, si es que hubiera alguna justificación, claro que debemos entender el momento histórico en el que nos movemos.

En el matrimonio la mujer rompe con su pasado y queda unida al universo de su esposo, a quien entrega su persona y debe su virginidad y su fidelidad rigurosa

 

De lo que esta hablando es simple, la mujer vive en un bucle irrevocable en el que pasa ser sujeto del padre a sujeto del esposo. Lo que pierde la mujer en libertad es secundario. La mujer es una construcción cultural y una estigmatización de un dogma, y tiene que dejar de serlo.

 

SEGUNDA OLA

Paso ahora con la “segunda ola” localizada entre las décadas de los 60-70, ambas inclusive. Como digo, estuvieron fuertemente influenciadas por Simone, aunque si cabe, lo llevaron todo mas lejos. Como siempre ocurre en la historia los hechos son acumulativos no sustitutivos. Estamos hablando de un mundo en tendencia cada vez más unilateralmente encaminado en tendencia hacia el “progreso”, y lo digo cuando tal palabra todavía no se había prostituido. En este momento histórico se trabajaron los derechos sexuales y reproductivos. Hechos como el valor del trabajo doméstico, igualdad de salarios y oportunidades, la despenalización del control de la natalidad -estoy hablando de los anticonceptivos-, el aborto y demás temas aun candentes salen a la luz. Es evidente que se busca una transformación profunda de la vida cotidiana, como reflejo aún vivo de antaño. Se pretende a través de la mujer, cambiar el mundo.

 

TERCERA OLA

Y, sin más, llegamos a la “tercera ola”. Una amalgama de confusión es reinante desde entonces a la actualidad, se podría estar hablando desde las últimas dos décadas hasta hoy en día. Se caracteriza por dos cosas, si es que lo pudiéramos caracterizar. Por una parte la tendencia de enfoques igualitarios y/o de diferencia. Por otra, se ensancha el concepto de lo femenino. Se dan una variedad de tácticas, enfoques y corrientes abrumadoras como resultado del cambio de paradigma. Encontramos muchos autores y autoras y naturalidades.

Iremos desglosando estas marismas dentro de la ola de tercera generación de ahora en adelante.

Empezaré por la corriente del feminismo de la igualdad, del reconocimiento incluso. Esta representa la corriente mas purista, es la que se encuentra en un status quo. Se la tilda también de feminismo liberal, en el sentido en que este “liberal” signifique precisamente eso, una liberación, un déjame en paz. Se protesta contra la disposición judicial actual, se exige lo mismo que para el hombre, ni más, ni menos. Parece casi un enfoque frio y distante, pero se trata más de convertir a la mujer en un sujeto de derecho. Son representativas de esta corriente Nancy Fraser y Hannah Arendt. Por decir a alguna autora española citare aquí a Amelia Valcárcel.

“El feminismo es una de las filosofías políticas ilustradas que mas ha contribuido a cambiar la entera faz del mundo que habitamos. Lo viene haciendo durante los tres últimos siglos. Pero le queda mucho por andar”

Esta corriente, como no podría ser de otra manera, es la claramente dominante pero además innegable. Se habla también en ella de las leyes basadas en la “discriminación positiva”.

Como segunda corriente hablare aquí de la performatividad y la teoría “Queer”. Lo nombro asi porque no se puede hacer de otra manera y porque es literalmente eso, algo que no existe sino en el momento de actuación y mientras actúa. Esta corriente esta casi en su totalidad compuesta por lo aportado por Judith Butler. Uno de sus libros más conocidos es quizá “El género en disputa”, donde se habla acerca de este. Básicamente, el género no es biológico sino una categoría estrictamente simbólica. Como consecuencia de ello, Butler deduce que toda nuestra sociedad es dicotómica y que esta compuesta por dualismos que no pueden alcanzar el amplio espectro de posibilidades. La separación masculina/femenino es, de nuevo, una construcción social y completamente arbitraria. El género conformado en las sociedades no es nada más que un rol incluso previamente asignado. El género es una conducta.

Con respecto a la teoría Queer es importante entender su categoría del género neutro, todo ello porque la tendencia sexual es una etiqueta. Si bien para la teoría Queer la tendencia sexual es neutra para Butler se trata de multipolar. La teoría Queer afirma que partimos de la bisexualidad y nos posicionamos gradualmente. No es una gradación que aumente ni disminuya sencillamente metódica para encontrarnos a nosotros mismos. Para Butler además las etiquetas son una forma que el poder tiene para delimitarnos y reprimirnos. Aquí podríamos estar hablando de un sufrimiento por la deslocalización sexual. El género es flexible y de táctica cambiante, aparte de bidireccional. Esto quiere decir que el género es difuso no confuso. Existe un importante matiz que quiero recalcar, esta teoría feminista es también política. Lo que propone por tanto a nivel socio-político es que potenciemos nuestras diferencias como metodología del cambio y de revolución.

La tercera corriente de la que quiero hablar es la del posthumanismo, transhumanismo e incluso lo “ciborg”. Esta corriente defiende que para revolucionar lo cultural debemos primero reacondicionar el entendimiento del cuerpo. Tenemos un cuerpo atado a la heteronormatividad. Señalare por ejemplo a Rosi Braidotti en esta corriente, también a Donna Haraway, y como español a Paul B. Preciado. Todos estos advierten de que en la indefinición está la revolución.

La cuarta corriente corresponde a la de multiculturalidad, poscolonialismo y feminismo racial. Angela Davis es una gran representante de esta corriente de la que, por cierto, recomiendo leer “Abolition Democracy: Beyond Prisons, Torture, and Empire”. Se trata de una corriente en la que se aboga por que la lucha de los feminismos no puede ser diferente a la lucha por los pobres. Todas las revoluciones deben de ser una sola. Todas las luchas tienen una intersección. Por otra parte, no puede ser que una mujer negra tan distinta de la mujer occidentalizada y blanca. De hecho, esta rama acusa al feminismo de ser un feminismo racial o no ser nada, porque de no ser nada, el feminismo supondría solo una moda “cool”.

La quinta corriente corresponde al lesbofeminismo, sororidad y demás conjeturas. Desde esta perspectiva el entendimiento de la heterosexualidad se torna un régimen político y no como una preferencia sexual. Autoras representativas de esta corriente son por ejemplo la estadunidense Adrienne Rich. A finales de los setenta se produjo una importante ruptura con el movimiento heterofeminista que consideraba a las lesbianas como un conjunto estanco e independiente del feminismo. Se cuestiono desde esta ruptura el mundo patriarcal, machista, xenófobo, racista y capitalista como un todo. Recomiendo para su entendimiento profundo el libro de la dominicana Ochy Curiel, “La nación heterosexual”, donde analiza la sociedad heterosexual como un moderno sistema de clases. El lesbianismo como una postura política y no solo sexual.

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